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				<journal-title>Signum. Filología</journal-title>
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			<article-id pub-id-type="doi">10.64593/SF.2026.3.4</article-id>
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				<article-title>Recuperar las voces olvidadas: la reconstrucción de historia en Espejos, una historia casi universal de Eduardo Galeano</article-title>
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			<abstract>
				<p>Este artículo realiza una exégesis de la reconstrucción de la historia en la obra de Eduardo Galeano, Espejos, una historia casi universal, incorporando la teoría descolonial al análisis. Se presentan las formas de construcción de la historia mediante la identificación de los destinatarios de su obra, que son las víctimas de los sistemas opresivos, lo que fomenta su comprensión mutua y su solidaridad; mediante la revelación del funcionamiento de los sistemas opresivos, con la esperanza de recuperar la voz de los oprimidos a través de la creación literaria; y mediante una narrativa fragmentada y con múltiples perspectivas, que permite al lector comprender de forma más completa las interrelaciones históricas y las limitaciones de la visión lineal del desarrollo, para así romper el círculo vicioso de errores históricos. Se pretende demostrar que la literatura del autor uruguayo responde a una función que no solo documenta las voces ignoradas por el discurso dominante, sino que también construye un arma de autoafirmación y resistencia para los oprimidos.</p>
			</abstract>
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				<kwd>Eduardo Galeano</kwd>
				<kwd> interpretación de historia</kwd>
				<kwd> literatura de resistencia</kwd>
				<kwd>  teoría descolonial</kwd>
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			<title>HTML-content</title>
			<p>1. Introducción</p>
			<p>Eduardo Galeano fue escritor y periodista uruguayo (1940-2015), una figura destacada de la literatura latinoamericana de izquierda y es conocido por sus obras maestras, Las venas abiertas de América Latina y la trilogía Memoria del fuego. Sus obras están estrechamente relacionadas con los movimientos de izquierda y de antiimperialismo: por una parte, por su característica fusión de historia y literatura, donde cuestiona la objetividad, el autor defiende su posición de izquierda contra las intervenciones capitalistas y colonialistas en América Latina con su escritura que recuerda las historias de los márgenes de la sociedad, ignoradas y tergiversadas por la historia oficial; por otra parte, él intenta abarcar la compleja realidad en su totalidad, lo que se refleja en sus obras a través de la diversidad de géneros y la amplitud de los temas que aborda. Sin embargo, sus obras en el ámbito académico no tienen el mismo estatus que en el mercado porque se las considera poco rigurosas. Las investigaciones se concentran, principalmente, en las dos obras mencionadas y en los temas relacionados con América Latina, mientras que prestan poca atención a la evolución y la profundización de su pensamiento, sobre todo en sus obras escritas en el siglo XXI.</p>
			<p>En este artículo se analiza la reconstrucción de la historia realizada por Galeano y sus respectivas implicaciones epistemológicas a partir de una obra menos estudiada, Espejos, una historia casi universal publicada en 2008. Esta obra prolonga la postura antihegemónica que Galeano ha mantenido a lo largo de su trayectoria, al tiempo que amplía su perspectiva desde América Latina hacia el mundo entero. Espejos recoge más de 600 relatos de no ficción, que abarcan desde el origen de la vida en la Tierra hasta el siglo XXI. Aunque a primera vista el texto parece estar compuesto por múltiples historias inconexas, en realidad traza una línea cronológica que parte de la Antigüedad y muestra al lector un hilo conductor que recorre el conflicto y la resistencia entre opresores y oprimidos. En cuanto al propósito de escribir este libro, Galeano lo mencionó en la entrevista con Guadalupe Alonso, cuando dijo a la entrevistadora: “La idea era hacer un libro que contara la historia no contada. Era tentadora la idea de mostrar la otra cara de la luna, la cara de la tierra que en este caso es la cara de los no nombrados, los excluidos, los ‘nadies’” (Alonso, 2009).</p>
			<p>Sergi Fernández Esteban (2019) realiza un recorrido por la trayectoria literaria de Galeano y señala que Espejos constituye una continuidad de algunos principios, como la solidaridad con los sectores marginados, la recuperación de las memorias olvidadas y una escritura basada en la concisión y la fragmentación. Zhang Weijie (2013), traductor de la edición china de Espejos, señala que la obra reescribe la historia mundial desde una perspectiva del Sur y cuestiona las falsedades del discurso colonialista desde una posición de justicia con el propósito de rescatar del olvido las memorias silenciadas y marginadas. Por su parte, Miriam Lay Brander (2025) vincula la metáfora del espejo con la tradición teórica poscolonial y sostiene que dicha metáfora encarna una perspectiva epistemológica anticolonial, en la que colonizadores y colonizados se contemplan a sí mismos a través de la mirada del otro.</p>
			<p>Desde que la tesis doctoral de Palaversich (1995) definió las obras de Galeano como producciones poscoloniales, los investigadores posteriores tienden a abordar al autor y su obra desde este marco teórico. Sin embargo, este enfoque parece no ser suficiente para abarcar plenamente la perspectiva global que se manifiesta en sus obras escritas a partir del siglo XXI, como Espejos y Los hijos de los días. En este contexto, Elena Ansotegui (2016) introduce la teoría descolonial en el análisis de Memoria del fuego, abriendo así una nueva perspectiva de investigación sobre Espejos.</p>
			<p>Uno de los fundamentos de la teoría descolonial es el concepto de sistema-mundo. Intelectuales como Mignolo (2014) y Quijano (2000) sostienen que el único sistema establecido en el mundo desde la expansión colonial europea es el sistema capitalista. En las zonas colonizadas, este sistema se manifiesta a través de la colonialidad, mediante la cual las culturas y las estructuras sociales de los pueblos indígenas son sustituidas por el sistema colonial. Al mismo tiempo, en Europa se manifiesta como modernidad, asociada a un notable desarrollo económico, cultural y social. Este proceso de desarrollo da lugar a una epistemología eurocéntrica que niega la validez de los conocimientos y las culturas producidas en otras civilizaciones humanas. La teoría descolonial es una práctica interdisciplinaria que cuestiona los discursos eurocéntricos con el objeto de promover una independencia de pensamiento en los países excoloniales.</p>
			<p>Espejos puede interpretarse como una práctica literaria de este concepto. A partir de tres dimensiones, los sujetos de la obra, la revelación de los sistemas de opresión como el contenido principal y la adopción de una narrativa fragmentaria, Galeano propone una reconstrucción de la historia mundial desde la perspectiva descolonial.</p>
			<p>2. Reescribir
la historia desde y para los nadies</p>
			<p>En su entrevista de 2009, Galeano dijo que Espejos era un libro para recordar a “los nadies”, un término que él menciona con frecuencia en sus obras pero sin ofrecer una explicación detallada. Al revisar todos los escritos del autor, en El libro de los abrazos, un poema titulado “los nadies” permite entender este concepto.</p>
			<p>Desde su perspectiva, los nadies abarcan personas en diversas dimensiones y contextos. Por un lado, los nadies se encuentran en una situación de pobreza material y son reificados por el capitalismo: “Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número...”; por otro lado, Galeano hace especial hincapié en los colectivos que quedan ocultos por el discurso dominante: “Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía... Que no practican cultura, sino folklore. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local” (Galeano, 1989a, p. 52).</p>
			<p>Como señala Diana Palaversich, la expresión “los nadies” usada por Galeano puede entenderse como equivalente al concepto poscolonial de “subalternidad”, que indica el “Sujeto subalterno que forma parte integral de una relación binaria en la cual las élites, o los grupos hegemónicos ocupan la posición opuesta” (Palaversich, 1995, p. 180). En este sentido, “los nadies” trasciende las categorías del marxismo tradicional, como la de proletariado, que explica los conflictos de clase a partir de la posición de los sujetos en relación con los medios de producción y se adapta mejor a la compleja clasificación de los sujetos sociales en el marco del neoliberalismo globalizado.</p>
			<p>Al reconocer la complejidad de la historia y de la sociedad, Galeano, experto en asuntos latinoamericanos, amplía su perspectiva desde su continente hacia el resto del mundo y nota la generalización de conflictos entre opresores y oprimidos. De acuerdo con los investigadores que han pasado de las teorías poscoloniales a las descoloniales, la modernización de Europa y la colonización de América Latina son las dos caras del desarrollo del capitalismo. La colonización, por lo tanto, no es un episodio histórico del pasado, sino una lógica que sigue configurando el sistema mundial: el capitalismo, el patriarcado y el eurocentrismo no son fenómenos independientes, sino dimensiones entrelazadas de una misma matriz de dominación (Quijano, 2000).</p>
			<p>En el caso de Louise Michel, luchadora de la Comuna de París de 1871, su experiencia personal representa la opresión de diversas dimensiones: como trabajadora, su lucha por una sociedad más justa fue sofocada por el gobierno capitalista y se vio obligada a exiliarse en las islas del Pacífico; como mujer, su demanda de la igualdad de género fue ignorada por la Comuna, pero se exigía su dedicación en todas las partes; como francesa, su estancia en las islas del Pacífico fue representativa de la colonización francesa en esta zona remota. Mientras sus compañeros de destierro mantuvieron una actitud de desprecio y de odio similar a la de otros colonizadores ante los nativos y pensaban “esos salvajes no sabían nada más que comer carne humana”, Louise decidió acercarse a ellos para aprender su idioma.</p>
			<p>El resultado de la comunicación consistía en el entendimiento mutuo basado en el reconocimiento de experiencias compartidas: a pesar de las diferencias étnicas y culturales, ellos llegaron a reconocer una identidad común: ellos eran vencidos y oprimidos por el poder:</p>
			<p>Ellos le contaron sus tristezas y le preguntaron por qué la habían mandado</p>
			<p>allí:</p>
			<p>—¿Mataste a tu marido?</p>
			<p>Y ella les contó todo lo de la Comuna:</p>
			<p>—Ah —le dijeron—. Eres una vencida. Como nosotros (Galeano, 2008, p. 216).</p>
			<p>Frente a este sistema de opresión generalizada, es necesario unir a todos aquellos que estén dispuestos a luchar contra él y decir “no” a todas las formas de opresión. La responsabilidad de un escritor comprometido con la sociedad y con los pueblos es unir a los nadies con su escritura que no solo se manifiesta en la ideología, sino también en el estilo estético de sus obras.</p>
			<p>Desde la publicación de Días y noches de amor y de guerra (1978), las obras literarias de Eduardo Galeano se caracterizan por la narración fragmentada, la expresión de la oralidad y el uso de un lenguaje sencillo, recursos que facilitan la lectura y favorecen la difusión entre sus lectores a quienes van dirigidos: los nadies, aquellos con dificultad de acceso al conocimiento por obstáculos económicos y culturales. Al mismo tiempo, debido a que las historias de los nadies quedan ocultas por la historia oficial, para conocerlas cabe recurrir a medios que no figuran en los registros, entre los que la tradición oral, fragmentada y sencilla, constituye la fuente más importante.</p>
			<p>En Resurrección de Zapata, el autor recoge los rumores de los campesinos tras la muerte de Emiliano Zapata. Los pueblos se niegan a aceptar la realidad de que su héroe haya sido asesinado por sus enemigos con la esperanza de su regreso para seguir dirigiendo la lucha contra la injusticia. Zapata resucita en la boca de sus seguidores al convertirse en un símbolo de resistencia. Por mucho que la historia oficial intente borrar su existencia, él revive en las leyendas, los cuentos y las memorias de sus pueblos que preservan su figura y mantienen abierta la posibilidad de futuras luchas contra la injusticia.</p>
			<p>Pero después, poco a poco, en las plazas de los pueblos se fueron soltando las lenguas:</p>
			<p>—No era él.</p>
			<p>—Otro era.</p>
			<p>—Muy gordo lo vi.</p>
			<p>—Le faltaba el lunar de arriba del ojo.</p>
			<p>—Se fue en un barco, salió de Acapulco.</p>
			<p>—En la noche se voló, en un caballo blanco.</p>
			<p>—Se fue para Arabia.</p>
			<p>—Por allá, por Arabia, está.</p>
			<p>—Arabia queda muy lejos, más lejos que Oaxaca.</p>
			<p>—Ahorita vuelve (Galeano, 2008, p. 251).</p>
			<p>A través del concepto de los nadies, Galeano ha unido a los oprimidos dispersos por diferentes regiones, sistemas e incluso épocas históricas. Una vez que ha recogido sus historias, se amplía el objetivo de la lucha contra la opresión, pasando de ser una situación a la que se enfrentan individuos o personas con una determinada identidad a una reflexión sobre los problemas de opresión en la sociedad humana.</p>
			<p>A la hora de abordar el tema de la opresión, Galeano recupera las experiencias de personas anónimas, que ni son meras cifras de la historia oficial ni meros telones de fondo de las hazañas heroicas, sino que son individuos vivos y reales. Los nadies no se resignan pasivamente a su destino de opresión, sino que, a pesar de sufrir repetidos fracasos y reveses, siguen persiguiendo la justicia y la equidad. Aunque la historia oficial los oculte, las leyendas y los relatos populares que conforman la memoria colectiva conservan su vitalidad, y lo que el autor está haciendo es transmitirlos como semillas para las luchas futuras. Por otra parte, el autor también propone el método de resistencia: la comunicación y el entendimiento entre los oprimidos para lograr la unidad y resistir juntos contra la opresión.</p>
			<p>3. Revelar
el
sistema de opresión</p>
			<p>Como observan los dos investigadores canadienses (Fischlin &amp; Nandorfy, 2002), el espejo es una metáfora que se usa con frecuencia en las obras de Eduardo Galeano. El hecho de que en esta obra de historia universal aparezca la palabra espejo en el título demuestra la importancia que el autor concede a esta metáfora que encierra dos significados contradictorios. En primer lugar, el espejo representa el engaño: detrás del espejo hay un sistema que lo sostiene y que lo utiliza para mostrar a sus oprimidos una imagen falsa; los oprimidos se miran en ella y quedan cautivados por esa imagen.</p>
			<p>En Las venas abiertas de América Latina, Galeano analiza la trágica situación de su continente por el saque de riqueza. Sin embargo, a lo largo de décadas de observación y reflexión sobre los problemas latinoamericanos, él se da cuenta de la necesidad de analizar otros sistemas que permiten funcionar el sistema de explotación. Entre ellos, el discurso colonial forma parte crucial del sistema de colonialidad. En un sistema opresivo, los opresores presentan a los oprimidos como seres bárbaros e inferiores, al mismo tiempo que exigen su sumisión y dedicación; en cuanto a los oprimidos, ya sea de forma activa o pasiva, se vinculan a los opresores por razones económicas, políticas y epistemológicas, lo que les lleva a aceptar esa imagen distorsionada y falsa, incluso idealizan y admiran a los opresores por voluntad propia. En este caso, romper el espejo es la metáfora de recuperar su identidad auténtica.</p>
			<p>En Fundación de la tristeza Galeano introduce la historia de cómo Montevideo perdió su color por la imitación del estilo europeo. Los admiradores de la civilización europea decidieron redecorar la ciudad rechazando lo que consideraban la costumbre bárbara de este país latinoamericano que se atrevía a llenar la ciudad con edificios coloridos. Sin embargo, este acto no le ayudó a Montevideo a convertirse en una ciudad europea como ellos imaginaban, sino que, por el contrario, provocó que perdiera su particularidad:</p>
			<p>Allá por 1890, uno de los viajeros que visitaron la capital de Uruguay pudo</p>
			<p>rendir homenaje a la ciudad donde triunfan los colores vivos. Las casas tenían,</p>
			<p>todavía, caras rojas, amarillas, azules...</p>
			<p>Poco después, los entendidos explicaron que esa costumbre bárbara no era digna de un pueblo europeo. Para ser europeo, dijera lo que dijera el mapa, había que ser civilizado. Para ser civilizado, había que ser serio. Para ser serio, había que ser triste (Galeano, 2008, p. 234).</p>
			<p>Se trata de una forma típica de pensamiento colonial: los pueblos colonizados aceptan el discurso colonial y, de este modo, se acercan voluntariamente a los colonizadores. Al analizar la colonialidad, Mignolo señala la trampa epistemológica que se esconde detrás del universalismo: cuando Europa formuló conceptos como la civilización y la ciencia y los promovió como expresiones de una supuesta universalidad humana, su verdadera intención era promover su identidad, haciendo pasar lo europeo como universal. Cuando los pueblos colonizados consienten la idea de universalismo, están aceptando una transformación orientada hacia la europeización (Mignolo, 2015).</p>
			<p>El pensamiento descolonial de Galeano surge de una necesidad concreta de la realidad en la que los países de tercer mundo continúan su destino pobre y explotado después de la independencia política. A su entender, esta realidad tiene relación directa con la trampa epistemológica de que los países subdesarrollados se ven obligados a aprender de Occidente para llevar a cabo sus propios procesos de desarrollo económico y social. Por eso, les resulta imposible escapar del control del sistema económico capitalista y siguen insertos en relaciones desiguales de división internacional del trabajo y de dependencia económica heredadas de la época colonial. Para alcanzar una verdadera independencia, la descolonización del pensamiento constituye un paso fundamental.</p>
			<p>En segundo lugar, el espejo tiene la función de revelar la verdad para la resistencia en el futuro y Galeano lo relaciona con la función de la literatura: “A modo de un espejo de doble fondo, la literatura puede mostrar lo que se ve y lo que no se ve, pero está; y como no existe cosa que no contenga su propia negación, opera a menudo como venganza y profecía” (Galeano, 1989b, p. 280). Aunque los cuentos contados en Espejos tienen su origen en la historia y han sido creados mediante recursos literarios, revelan la verdad que ocultan los sistemas opresivos.</p>
			<p>Por ejemplo, en la historia sobre la democracia de la antigua Grecia con el título Fundación de la inseguridad ciudadana, el espejo del autor refleja la realidad de que tras el esplendor de ese sistema se esconde el arduo trabajo de los esclavos y que la realidad contradictoria de la democracia de una minoría frente a la opresión de la mayoría, se rompe la idealización que la historia oficial capitalista hace del origen de su democracia y se proclama la regularidad inmutable de que los sistemas opresivos acabarán siendo destruidos por los oprimidos: “La democracia griega amaba la libertad, pero vivía de sus prisioneros...Cuidado con ellos, advertía Platón. Los esclavos, decía, tienen una inevitable tendencia a odiar a sus amos y sólo una constante vigilancia podrá impedir que nos asesinen a todos” (Galeano, 2008, p. 56).</p>
			<p>Vidal Claramonte nota las similitudes entre historia y traducción. Ella explica su idea de que la historia, como una disciplina científica, es la narración de los hechos en el pasado y es influida por la ideología, el contexto, la cultura, la época de los historiadores que la narran, por eso, la historia es un tipo de texto de reescritura, es decir, de traducción intralingüística (Vidal Claramonte, 2018). Tanto la historia como la traducción comparten la misma herramienta de trabajo: el lenguaje. Pero el lenguaje también es un instrumento de poder en lugar de ser un instrumento neutral y objetivo. En este sentido, la tarea de la traducción y de los traductores no es la corrección del uso de las palabras o la expresión adecuada, sino que los traductores usan esta herramienta para construir la cultura y la identidad y para favorecer la aparición de voces. El autor utiliza el espejo como metáfora para buscar y desvelar las verdades ocultas por la historia oficial, permitiendo que los oprimidos, que se mantienen en la sombra, recuperen su voz y definan claramente su identidad.</p>
			<p>4. La
aplicación de la narración fragmentada</p>
			<p>Una de las ventajas de la narración fragmentada es que el autor puede cambiar libremente el punto de vista narrativo, alternando rápidamente entre los acontecimientos anteriores y posteriores, comparando los discursos históricos desde diferentes perspectivas y distinguiendo la verdad de la mentira. Además, este tipo de narración permite que la propia voz del autor aparezca en todo momento a lo largo de la historia, recordando al lector la línea divisoria entre la mentira y la verdad. Esta libertad de narración que brinda el estilo fragmentario no solo facilita al autor la interpretación de los acontecimientos históricos, sino que también permite conectar una serie de historias que, a primera vista, parecen no tener ninguna relación entre sí.</p>
			<p>Al manifestar las mentiras creadas por eurocentrismo, el estilo fragmentario sitúa la civilización europea y las no europeas en un mismo plano para compararlas. Por ejemplo, cuando la historia llega a la era de los grandes descubrimientos marítimos, el autor compara la expedición marítima europea y la expedición marítima de China. Desde una perspectiva histórica eurocéntrica, la capacidad de llevar a cabo expediciones marítimas y expansiones coloniales constituye una de las principales manifestaciones de la superioridad de Europa sobre otras civilizaciones.</p>
			<p>En ¿Qué no inventaron los chinos? el autor narra en primera persona su educación de historia enseñada por discursos eurocéntricos en los que los logros de civilización de las sociedades no europeas son ignorados:</p>
			<p>Después, algo aprendí de historia universal, pero la historia universal era, y sigue siendo, la historia de Europa. El resto del mundo yacía, yace, en tinieblas. China también. Poco o nada sabemos del pasado de una nación que inventó casi todo (Galeano, 2008, p. 93).</p>
			<p>En el siguiente microcuento, el autor introduce la gran navegación de China dirigida por el almirante Zheng y rescata una historia de aventuras en el mar de un país no europeo, que es una exploración pacífica guiada por la curiosidad y la amistad.</p>
			<p>Los viajes de la gran flota china eran misiones de exploración y de comercio. No eran empresas de conquista. Ningún afán de dominio obligaba a Zheng a despreciar ni a condenar lo que encontraba. Lo que no era admirable resultaba, al menos, digno de curiosidad. Y de viaje en viaje iba creciendo la biblioteca imperial de Pekín, que en cuatro mil libros reunía los saberes del mundo (Galeano, 2008, p. 94).</p>
			<p>En comparación con la navegación china, el próximo cuento cambia el espacio y el tiempo narrando las invasiones españolas y portuguesas setenta años después, dividían todo el mundo en nombre de Dios con el título irónico Generoso el Papa:</p>
			<p>Las intenciones no eran exactamente las mismas que habían guiado las navegaciones del almirante Zheng. El Papa regalaba América y África para que las naciones bárbaras sean abatidas y reducidas a la fe católica (Galeano, 2008, p. 94).</p>
			<p>Los lectores pueden darse cuenta de inmediato de la falsedad del eurocentrismo: mientras Europa se proclamaba como la civilización, lo que en realidad estaba llevando a cabo eran actos de saqueo bárbaro porque la comparación permite comprender cómo es realmente la búsqueda de la civilización y, por otra parte, desmonta la actitud arrogante según la cual la civilización europea es superior a la de otras regiones, ya que las civilizaciones casi contemporáneas y no europeas, superaban a esta tanto en técnicas de navegación como en conceptos e ideas. El autor construye una perspectiva histórica desde el punto de vista de tercer mundo y desde el pensamiento descolonial. A su juicio, las civilizaciones son iguales entre sí y ninguna debe oprimir a otra; asimismo, no existe una civilización particular que ocupe una posición central en el mundo.</p>
			<p>Por supuesto, como señala Miriam Lay Brander (2025), uno de los problemas de la narración fragmentada en las obras de Galeano es que los sujetos en microrelatos se ven inevitablemente reducidos a figuras planas con el fin de resaltar el tema que el autor pretende transmitir. Por ejemplo la figura de China se divide en tres imágenes: la China de la antigüedad, caracterizada por el esplendor de su civilización, la China colonizada, un país empobrecido y devastado por la opresión imperialista, y la China socialista aparece como un país privado de libertad. Las diferencias entre estas tres representaciones son enormes y no siempre están acompañadas de una explicación. Aunque Galeano es consciente de que las víctimas de los sistemas de opresión no son sujetos pasivos, sino que poseen la capacidad de resistir, el efecto producido por los relatos fragmentarios no necesariamente coincide con la intención original del autor.</p>
			<p>Sin embargo, esta limitación manifiesta una nueva visión de la historia, diferente de la visión dominante de que la historia debe ser lineal. Aunque Espejos está escrito siguiendo un orden cronológico, el autor no señala el tiempo concreto en que tiene lugar cada cuento y en ocasiones, entrelaza historias pertenecientes a distintos períodos históricos. Esto también muestra la flexibilidad de la narración fragmentaria: las distintas líneas narrativas se entrecruzan y ponen de manifiesto el carácter cíclico de la historia. Uno de los ejemplos es el ciclo en el que el discurso marginal se convierte en hegemonía:</p>
			<p>El primer ciclo es la historia del cristianismo que era un discurso rebelde contra el Judaísmo ortodoxo. El autor denuncia esta realidad con tono irónico: “Nadie sabe cómo: Yahvé, el único dios que nunca hizo el amor, fue padre de un hijo” (Galeano, 2008, p. 68). Bajo su pluma el milagro de Jesucristo fue un engaño para unir los márgenes de la sociedad, lo que ponía en peligro el gobierno y la tradición. Sin embargo, al convertirse en la religión oficial del imperio romano, la primera víctima de esta religión eran los que insistían en su origen como iglesia de los pobres.</p>
			<p>El segundo ciclo apareció mil años después, en este caso, fueron la ciencia y la racionalidad resistían la hegemonía religiosa. Los científicos sacrificaron sus vidas bajo el régimen eclesiástico para buscar la verdad, pero lo que no podían imaginar era que la ciencia se convertiría en una herramienta burguesa para justificar la colonización y la opresión. Lo peor es que “las pruebas” científicas respaldaban la idea de la superioridad racial y de la limpieza genética que se convirtieron en la base teórica del genocidio, como en el caso de la terrible masacre perpetrada por los nazis.</p>
			<p>El tercer ciclo es el movimiento socialista contra la hegemonía burguesa: “Locos de remate estaban los obreros que luchaban por la jornada de trabajo de ocho horas y por el derecho a la organización sindical” (Galeano, 2008, p. 214). Sin embargo, un siglo después, el socialismo se había convertido en sinónimo de otra forma de dictadura, mientras que los comunistas defensores de la libertad pasaron a ser una parte invisible de la historia.</p>
			<p>En estos ciclos, el autor rechaza la idea del desarrollo histórico, basada en la aplicación del darwinismo a la historia social, según la cual la sociedad se desarrolló desde civilizaciones primitivas hacia una organización más avanzada, y la visión marxista, según la cual la sociedad avanza a través de la lucha entre contradicciones. Él plantea una cuestión: al repasar la historia, el autor observa cómo los seres humanos repiten los mismos errores y cómo la civilización es derrotada por la barbarie. Ambas teorías de la interpretación de la historia tienen su origen en Occidente. Desde una perspectiva occidental, la idea del desarrollo lineal puede parecer razonable; sin embargo, esto no se corresponde con las experiencias de otras regiones. Especialmente desde la perspectiva del sistema-mundo, el progreso de Occidente ha implicado, en muchos casos, la destrucción de otras regiones. Partiendo de las experiencias históricas del tercer mundo, el autor cuestiona la concepción de una historia lineal.</p>
			<p>En el último fragmento del libro, el propio autor plantea esta pregunta:</p>
			<p>Objetos perdidos</p>
			<p>El siglo veinte, que nació anunciando paz y justicia, murió bañado en sangre y dejó un mundo mucho más injusto que el que había encontrado. El siglo veintiuno, que también nació anunciando paz y justicia, está siguiendo los pasos del siglo anterior (Galeano, 2008, p. 334).</p>
			<p>La respuesta se encuentra precisamente en estas historias fragmentadas: siempre hay personas que defienden la justicia y mantienen una actitud firme en la resistencia. Las luchas nunca cesan, pero han sido ocultadas por el sistema, por lo que hay que buscarlas en la historia y sacarlas a la luz, al mismo tiempo, mantienen una actitud prudente ante la voz dominante.</p>
			<p>Allá en mi infancia, yo estaba convencido de que a la luna iba a parar todo lo que en la tierra se perdía.</p>
			<p>Sin embargo, los astronautas no han encontrado sueños peligrosos, ni promesas traicionadas, ni esperanzas rotas. Si no están en la luna, ¿dónde están?</p>
			<p>¿Será que en la tierra no se perdieron? ¿Será que en la tierra se escondieron? (Galeano, 2008, p. 334).</p>
			<p>5. Conclusión</p>
			<p>El pensamiento descolonial constituye una forma de conocimiento epistemológico desarrollada por los intelectuales latinoamericanos a partir de siglos de experiencias de lucha. Estos intelectuales reconocieron el carácter absurdo del discurso colonial y comprendieron que, para liberarse de la opresión colonial no bastaba con llevar a cabo luchas en los ámbitos político y económico, sino que también era necesario profundizar en el ámbito del pensamiento. Partiendo de las experiencias históricas y regionales de América Latina, el pensamiento descolonial se amplió hacia una reflexión sobre el sistema-mundo capitalista. Desde esta perspectiva, los intelectuales reconocieron el carácter universal de las relaciones de opresión y aspiraron a alcanzar una verdadera libertad mediante esta forma de pensamiento.</p>
			<p>A través de la obra literaria de Galeano se aprecia que tiene una clara conciencia de la incertidumbre de la historia bajo la influencia de los sistemas simbólicos. Frente a la historia oficial, que actúa como herramienta de poder, Galeano utiliza el lenguaje para contrarrestar el lenguaje.</p>
			<p>En primer lugar, él tiene una visión clara de su meta de creación: encontrar y recuperar las voces de quienes han sido silenciados por el discurso dominante, y mediante la difusión de sus obras, accesibles y fáciles de entender, ayudar a los nadies de la sociedad a unirse para luchar contra la opresión. En segundo lugar, pretende romper la imagen falsa y distorsionada que el sistema opresor ha creado de los oprimidos para recuperar una identidad auténtica. Esto significa que no se trata de reescribir esa imagen distorsionada, sino de romper de raíz con los conceptos opresivos. En tercer lugar, el estilo narrativo fragmentado permite a los lectores reflexionar desde múltiples ángulos sobre la verdad de una historia diversa y compleja, rompiendo con la visión oficial de la historia basada en un único discurso. Para señalar los errores recurrentes, es necesario reconocer la coherencia histórica y plantear nuevas perspectivas sobre el desarrollo social, reflexionando sobre la trayectoria de la civilización humana.</p>
			<p>Cabe mencionar que durante el proceso de escritura, el autor reflexiona constantemente sobre cuál es el sentido de la creación y la documentación ante este ciclo de opresión sin solución. La conclusión a la que llega es que el proceso de creación y documentación es el sentido. Cuando el discurso hegemónico intenta borrar la verdad, el peso del lenguaje y la memoria quedan al descubierto: son precisamente ellos la chispa que enciende la lucha de la humanidad por liberarse del ciclo de opresión y luchar por la verdadera libertad e igualdad.</p>
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			<p>The additional file for this article can be found as follows:</p>
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